La entrega de servicios - provisión de servicios- es una práctica muy extendida, en la que una parte (el proveedor) proporciona algo (el servicio) a otra parte (el cliente). Por tanto, el cliente no hace algo por sí mismo, sino que se lo toma de otro. Puede haber muchas razones para ello: el proveedor puede hacerlo mejor o más barato, o el cliente no puede hacerlo él mismo. En la lógica S-D, el valor se crea en la cocreación (apartado 2.6).

El objetivo de la entrega de servicios: hacer algo por un periodo determinado para otra parte, que no puede, no quiere o no puede hacerlo por sí misma.

En todos todos los casos en los que se proporciona un servicio, la intención es que el cliente haga uso de una capacidad puesta a disposición por otra parte, el proveedor.

Cualesquiera que dependa de esa facilidad, no quiere dejar nada al azar. Hay que garantizar que la capacidad siga funcionando como está previsto, y el cliente espera que se le garantice soporte.

Esto introduce el requisito de la continuidad en el tiempo, sobre el que existe un acuerdo entre el cliente y el proveedor. Esto requiere un esfuerzo continuo por parte del cliente y del proveedor.