Una segunda técnica de garantía fundamental es la normalización. La normalización puede referirse a las facilidades, pero también al soporte y, por tanto, a las rutinas de la organización de servicios.

La normalización es un principio en el método USM y se aborda en todas partes del método: en la organización, en todas las rutinas (procesos, procedimientos, instrucciones de trabajo, flujos de trabajo), en los recursos de apoyo, en la comunicación, en los documentos, etc. La normalización contribuye rápidamente a la infraestructura gestionada: si algo ha sido elevado a norma, su especificación con todas sus consecuencias se registra en un documento incluido en el RIG (registro de infraestructuras gestionadas). Cualquier cambio en la norma es entonces un cambio formal, que debe realizarse a través del CAM (Gestión del Cambio) (véase el apartado 5.2.1).