Uno de los instrumentos más antiguos para garantizar la prestación de servicios es la separación de funciones: separar las responsabilidades y autoridades al realizar una determinada tarea. La separación se basa en el corte entre especificar y realizar.

La separación de funciones es una de las intervenciones más fundamentales para conseguir el control de una tarea. En la USM, se aplica en dos principios:

  • separación de dominios - separar un dominio de tareas en dos sub dominios de tareas para especificar y realizar
  • trabajo basado en procesos - separar la gestión en la lógica de la gestión de procesos y la estructura jerárquica de la gestión de líneas

Dado que la separación de dominios y el trabajo basado en procesos son principios, pueden aplicarse a cualquier dominio de tareas. Sin embargo, no es obligatorio aplicar ambos principios: un dominio de tarea que no esté dividido en dos subtareas con separación de funciones puede garantizarse parcialmente con el trabajo basado en procesos. En este caso, la organización toma medidas adicionales para lograr la seguridad deseada. Se trata de medidas que no tienen el impacto fundamental de la separación de dominios o del trabajo basado en procesos. Aunque sean menos eficaces, estas medidas adicionales contribuyen a la garantía deseada. Pensemos, por ejemplo, en este caso:

  • el principio de los cuatro ojos: al menos dos personas diferentes comprueban una actividad o facilidad
  • auditorías: comprobación periódica de la calidad de las acciones o facilidades, por una parte interna o externa
  • estructuras organizativas: especialización, dirección jerárquica, trabajo basado en proyectos

USM se basa en la combinación de la separación de dominios y el trabajo basado en procesos.